Fueron recibidas por familias numerosas y madres solteras. El primer mandatario puntano, junto a los flamantes propietarios, bautizaron al nuevo barrio como “Catalina de María”. “El año que viene vamos a ser sembradores de esperanzas”, anunció Alberto Rodríguez Saá.

El gobernador de la Provincia arribó a la cabecera del departamento Dupuy para compartir una verdadera fiesta: la entrega de 32 viviendas sociales a familias humildes y madres solteras.

El mandatario fue recibido por el intendente, Fernando Larroudé, vecinos y los beneficiarios. También estaban presentes autoridades del Gabinete provincial e intendentes de localidades vecinas.

Apenas llegó, entregó mano en mano las llaves a 32 mujeres, una por cada familia beneficiaria. “Veía las casas desde la ruta y son preciosas. Hay que ponerles árboles ahora”, comentó.

El gobernador manifestó: “Le vamos a poner el nombre de una mujer al barrio”, y añadió: “Hay una mujer de San Luis que ha tenido renombre en estos días: la madre Catalina de María; fue llevada a la condición de beata por una resolución del Vaticano. Ella fundó la orden de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, una orden sólo de mujeres. Su última obra fue en San Luis, y fue la puesta en marcha del Colegio ‘San Luis Gonzaga’. Si ustedes me aceptan le vamos a poner Catalina de María”, a lo que los nuevos residentes respondieron con un fuerte “sí”.

Seguidamente, el mandatario dijo: “Este es el último acto que hago en el año. Y justo es una entrega de viviendas. Para un gobernador no hay nada más lindo, soy inmensamente feliz”, y sumó: “El año que viene vamos a ser sembradores de esperanzas”.

Asimismo, adelantó: “Vamos a hacer algo único en el país. Vamos a buscar que nos unamos todos los puntanos. Así como gobernamos para los más humildes, vamos a empezar a unir a todos los que tengan sueños: los comerciantes, los productores, los jóvenes, las mujeres y vamos a ver cuáles son los obstáculos. Vamos a sacar los obstáculos para que los puntanos sientan como que San Luis es otro país, ya que cada uno de los puntanos va a poder lograr todos sus sueños y remover todos los obstáculos”.

También pidió a las autoridades presentes, tanto provinciales como municipales, que ayudaran a las familias para que se muden antes del 31 de diciembre, y comentó: “Voy a pedir a la gente de los planes solidarios que se instalen aquí y ayuden a las familias a poner algunas plantas y árboles frutales”.

“Que el año que viene sea mejor que este, eso se llama esperanza; y este pueblo se llama Buena Esperanza, las mejores esperanzas para todos. Desde este último acto, le mando un abrazo y un saludo a todo el pueblo de San Luis. Al año que viene lo vamos a vivir con alegría, perseverancia y con sueños que vamos a cumplir. Feliz Año Nuevo y que el año que viene se cumplan todos los deseos a todas las mujeres, hombres y niños de la provincia de San Luis”, concluyó.

Antes de finalizar el acto, miembros de un merendero local hicieron una suelta de globos, le regalaron una bandera al gobernador, en la que estaban pintadas las manos de todos los niños que asisten a ese espacio y le presentaron unos dibujos que hicieron los niños.

Ángela Gutiérrez de Gatto, secretaria de Vivienda, comentó: “Es hermoso terminar el año entregando viviendas. Yo tengo un afecto especial con los beneficiarios, porque no es solamente darles una casa, es también darles un abrazo de parte del Gobierno provincial”.

El intendente local, Fernando Larroudé, expresó por su parte: “Estoy muy feliz porque llegó el día de la entrega de las viviendas”, y añadió: “Son 32 viviendas que quedaron abandonadas por el anterior Gobierno provincial. Habían quedado en un estado de construcción terrible, hubo que reconstruirlas”.

Carola y Jésica Torres son hermanas gemelas, y ambas recibieron su vivienda. “Tenemos una alegría inmensa”, dijo Carola, mientras que Jésica agradeció “al gobernador por cumplirnos nuestro sueño”.

 

Alicia Cabañas, la primera beneficiaria en recibir la llave de su nuevo hogar, manifestó: “Estoy muy emocionada y muy alegre. A pesar de los 74 años que tengo, voy a tener mi techo propio para disfrutarlo y agradecer al Gobierno provincial y especialmente al gobernador”.

Por último, Azucena González señaló que “hace treinta años que vivo en Buena Esperanza. Es un sueño cumplido para mí, no esperábamos que la casa llegara”.